Tomó lugar en Hispanoamérica, territorio en el cual la mayoría de los países –excepto Cuba- se encontraban en un periodo subsiguiente a las emancipaciones políticas, las cuales impulsaron a los artistas a crear un estilo nuevo que forjara una identidad territorial y que tuviera como consecuencia una inversión cultural que promoviera el aprecio europeo hacia el antes olvidado territorio hispanoamericano.
En nuestro continente los escritores comenzaron a alzar la voz y a formar una demanda social que unificara a los pueblos latinoamericanos. El modernismo marcó una época de “emancipaciones” culturales. América Latina se desprendía culturalmente del mundo europeo y empezaba a forjar una identidad propia, que sería explorada y apreciada por los que antes nos habían maravillado tantas veces con sus creaciones.


